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Pasión Literaria...

Orgullo Y Prejuicio – Jane Austen: A Doscientos Años De Un Hito…

“Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen es todo un hito en las letras universales. Especialmente cuando se tiene en cuenta la incursión del humor en el romanticismo. Está deliciosamente escrita y dejaba en claro que la “comedia romántica” había llegado para quedarse, en aquel lejano 1813 en el que se publicó por primera vez. Es imposible de reemplazar la inocencia que trasunta esta obra; inocencia que brilla tras ese velo de sentido crítico y lucidez que sobresale con la solvencia de su narrativa. Por las buenas, Austen domina su estructura con placer. Por las malas, Austen no permite que la historia se le escape nunca de las manos. Es redonda y compacta. A la vez, abarcante, como sólo lo son las grandes historias. Existe el sentimiento. No somos máquinas que puedan desarrollarse sin amor y evitando lo cursi. Todo lo contrario y las muestras que da Austen resaltan con agudeza su sensibilidad y buen humor.

Portada de una edición reciente en castellano...

Portada de una edición reciente en castellano…

En esta historia se dejan notar los sentimientos, los afectos, los fingimientos y las relaciones humanas curtidas por la idiosincrasia británica del siglo 18. Son el señor y la señora Bennet, sus hijas y todo lo que pasa en la residencia Hertfordshire de Longbourn. El contraste de los padres llama la atención desde el principio. La señora Bennet quiere casar a sus hijas a toda costa, haciendo de esto el objetivo principal de su vida, en tanto que el señor Bennet es ingenioso y sabio. La protagonista principal es Elizabeth “Lizzie” Bennet, una de las heroínas mejor logradas de la historia de la literatura, quien afronta la llegada del joven soltero y rico Charles Bingley y su amigo Fitzwilliam Darcy, con una hidalguía destacable y cautivadora. El señor Darcy es un hombre inteligente, rico y tímido, que a menudo se presenta arrogante y orgulloso a los extraños. La transformación que “Lizzie” logra en Darcy, pese a su carácter, es una de las más emocionantes que se puedan llegar a leer en novela alguna. Una maravilla narrativa de cabo a rabo.

Cuenta la historia que Jane Austen murió a causa de la tuberculosis, virgen y soltera, con apenas 41 años de edad. La tragedia suele enamorarse de la genialidad. Esta inglesa podía hacer arder ante tus ojos el fuego de la piel contra la piel con dos o tres oraciones, sin pestañear y sin contar demasiado. Los deseos se encienden cada vez que uno se topa con sus obras, sobre todo con “Orgullo y Prejuicio”. Su pluma recoge la gloria de la carne elevada por la tórrida sensualidad y el impredecible destino de las emociones compartidas. Lo increíble del talento de Austen queda en evidencia, sobre todo en esta novela, por la forma en que se mezclan las maneras que llevan al deseo y el romanticismo más clásico. No quedan dudas al respecto, al poner a la heroína de esta novela de cara al espejismo del galán perfecto. Amar y ser amada es una misión que su protagonista acepta con dignidad y carácter. Es una Jane Austen en pleno ejercicio de sus facultades.

La autora...

La autora…

Hay preguntas que se plantean tras la lectura de una obra de arte como “Orgullo y Prejuicio”. Una de ellas, es esa que trata del nivel logrado por su escrito, a tan corta edad: ¿Cómo pudo ser? Sobre todo por lo asombroso que representa el hecho de saber que Austen escribió la novela con 19 y 20 años, publicándola recién, más de una década y media después, poco antes de su fallecimiento. A pesar de haber sido escrita a tan temprana edad, la profundidad de pensamiento que destila esta novela es impresionante. Semejante rigor y manejo de la narrativa solo es atribuible al hecho de que Jane Austen era una genia consumada. Y floreció en una época en la que debió de ser abominada por los llanos y estúpidos hombres, porque era inteligente y encima cuentan que bella y graciosa. Imagino que hacia notar su sapiencia en cualquier lugar en donde se encontrara. ¿Qué más da? Total, antes de los 20 años ya terminó un escrito de la categoría de “Orgullo y Prejuicio”. ¿Que tal?

Con semejante prontuario y teniendo en cuenta la forma de ser y de pensar de sus contemporáneos, no me extraña que falleciera soltera y sin hijos. Su legado es enorme y precioso. Sus obras son capaces de hechizar, de lo bien escritas que están. “Orgullo y Prejuicio” es un conjunto ardoroso y acabado de su inmenso talento para la literatura. Un espléndido muestrario del amor que sentía y fluía dentro de un ser tan brillante como dicen que fue Austen. Pasión desaprovechada a borbotones. Mucha sensualidad en la era más romántica de todas. Una capacidad de amar con presteza, que se presume al leer las formas de sus novelas, especialmente en ésta. Todo un desperdicio que da lástima, cuando se descubre que en los años en que se editó por primera vez esta obra, la sociedad que la leyó en aquel entonces, no supo dimensionar la grandiosidad que reside en ella.

La frustración sexual de millones de mujeres ha sido causada por los perversos prejuicios sociales que fueron los mismos que, tal vez, condenaron a la soledad, a esa mujer tan notable llamada Jane Austen. ¿Qué habrá pensado de su existencia al morir? ¿Valió la pena por sus libros? Basta con recordar que tuvieron poco éxito para entender que tal vez no fue así. ¿Habrá llorado por el varón ausente? Lo dudo. Tal vez el no tener hijos haya mellado algo su espíritu. Se trata de usar la balanza humana de logros, al finalizar nuestros días. ¿Qué recuerdo escoger para morir? ¿Aquel rostro amado? ¿El placer obtenido con otra persona? ¿El olor tibio y esperanzador de un hijo? ¿El éxito en una carrera o en alguna profesión? Cuesta encarar la nada. Pero Austen, sin saberlo, encaraba la muerte con un rayo de luz que se proyectaría por siglos hasta convertirse en una de las estrellas más brillantes del firmamento artístico mundial. Que pena que naciste fuera de época, querida Jane… que pena.

Calificación: 9,7 de 10 (Excelente Obra).

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Acerca de javiernez

Periodista. Locutor para Radio y Televisión. Pseudo Operador de Radio. Me gusta escribir (soy lo bastante caradura como para hacerlo en un blog por ejemplo), la música, el cine, los deportes y poder recorrer el camino de la felicidad, sorteando sus "baches" como principal objetivo de la vida, aunque no lo consiga siempre. El divague está a la orden del día, aunque no sea lo constante. Sigueme en Twitter: @javiernez.

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